Amor y
deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo
que se desea se ama.
Miguel de Cervantes Saavedra
EL SIGLO
DE LAS LUCES, LA ILUSTRACIÓN o EL ILUMINISMO: una revolución en el conocimiento
Siglo de las Luces o Ilustración, término utilizado
para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en
toda América durante el siglo XVIII previas a la
Revolución Francesa. La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios
escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad
e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a
la humanidad.
Los hombres del iluminismo adherían firmemente a la convicción de que la
mente puede aprehender el universo y subordinarlo a las necesidades humanas. La razón se convirtió en el Dios de estos filósofos, quienes se
inspiraron principalmente en los avances científicos de los siglos precedentes.
Tales avances los llevaron a una nueva concepción del universo basada en la
aplicabilidad universal de las leyes naturales.
Utilizando los conceptos y las técnicas de las ciencias físicas,
emprendieron la tarea de crear un mundo nuevo basado en
la razón y la verdad (basada en la razón y la observación). Los
filósofos investigaron todos los aspectos de la vida social; estudiaron y
analizaron las instituciones políticas, religiosas, sociales y morales, las
sometieron a una crítica implacable desde el punto de vista de la razón y
reclamaron un cambio. Generalmente descubrían que los valores y las
instituciones tradicionales eran irracionales (contrarias a la naturaleza del
hombre).
Por ello estos pensadores hicieron una
guerra constante a lo irracional, y la crítica se convirtió en su arma más
importante. Combatieron lo que consideraban superstición, fanatismo o
intolerancia; lucharon contra la censura y exigieron la libertad de
pensamiento; atacaron los privilegios de las clases feudales y sus
restricciones sobre la clase industrial.
El Iluminismo creó realmente una forma
de pensamiento filosófico que era original en su totalidad. Se da gran
importancia a las investigaciones e indagaciones. La filosofía ya no es una
mera cuestión de pensamiento abstracto, sino que adquiere la función práctica
de criticar las instituciones existentes para demostrar que son irracionales e
innaturales. El Iluminismo exige el reemplazo de estas
instituciones y de todo el orden anterior por otro nuevo, más razonable y
natural; tiene, por lo tanto, un aspecto negativo y
crítico como un aspecto positivo. Es el proceso de
criticar, dudar y demoler, así como el de construir. Con el tiempo, esta unidad
de tendencias “negativas” y “positivas” se quebró, y después de la Revolución
Francesa, ambas se manifiestan como principios filosóficos separados y
antagónicos.
EL ESPÍRITU ILUMINISTA
Desde la antigüedad hasta la Edad Media, la ciencia estuvo dominada por
las ideas de Platón y de Aristóteles que, sumadas a los aportes de Tolomeo
(siglo II d. C.) y modernizadas un poco por el cristianismo, impedían cualquier
cuestionamiento que proviniera de la observación directa o la experimentación.
A partir del Renacimiento (iniciado en Italia en el siglo XIV, expandido por
Europa en los siglos XV y XVI), se trató de fundamentar la ciencia en la razón,
por lo que resultaba imprescindible superar la teoría de Tolomeo.
En el siglo II d. C. Claudio Tolomeo propuso una versión
detallada de la visión geocéntrica del Universo, ya antigua en su época. Este
modelo representa a la Tierra inmóvil, con los planetas, la Luna y el Sol
girando a su alrededor. El sistema fue aceptado por los astrónomos y los
pensadores religiosos durante unos mil años. En el siglo XVI Nicolás Copérnico resucitó otra idea
antigua, el modelo heliocéntrico del Universo. El nuevo modelo fue rechazado
por la Iglesia, pero poco a poco fue ganando aceptación científica. Los datos
de Copérnico no eran más precisos
que los de Tolomeo, pero sus ideas se
ajustaban mejor a la nueva física que se desarrolló en el siglo XVII. El
sistema de Copérnico adelantó la teoría de
que los planetas giran en órbitas alrededor del Sol, y que la Tierra es uno de
los planetas y gira sobre su eje norte-sur de oeste a este a razón de una
rotación por día.
Las posibilidades aumentaron cuando el propio Galileo construyó un telescopio que permitió
contemplar la homogeneidad del universo; éste, era un todo armónico y todo
fenómeno podía ser explicado racionalmente utilizando los principios que la
ciencia iba descubriendo.
La razón y la ciencia permitían al hombre alcanzar grados cada vez
mayores de libertad y, por ende, un creciente nivel de perfección. Los
filósofos no se inspiraban en Descartes, sino principalmente
enNewton, cuyo método no era la deducción pura,
sino el análisis. Newton estaba interesado en
los “hechos”, en los datos de la experiencia, sus principios y el objetivo de
sus investigaciones descansaban, sobre todo, en la experiencia y la
observación; para resumir, tenía una base empírica.
Los filósofos observaron que la ley general de la gravitación de Newton fue el fruto de la rigurosa aplicación
del método científico.
Ley de Newton Utilizando el invento de Galileo de que los cuerpos en caída libre
adquieren una aceleración constante, y la observación de Kepler de que existe una relación fija
entre la distancia de un planeta con respecto al sol y la velocidad de su
revolución, Newton llegó a la ley según la cual el
Sol atrae a los planetas con una fuerza directamente proporcional a sus masas e
inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos. Luego pudo
demostrar que todos los cuerpos del universo adquirieron sus posiciones y su
movimiento por la fuerza de la gravitación. Además, la fuerza que mantiene a
los planetas en su órbita provoca también la caída de los cuerpos en la tierra.
Esta ley regía en todo el universo. El universo finito se
había convertido en una máquina infinita, eternamente en movimiento, gracias a
su energía y mecanismos propios.
El método
científico llegó a
ser una herramienta indispensable para el estudio de todos los fenómenos,
dejaba al descubierto muchos errores, las luces de la razón venían a acabar con
la ignorancia. Los pensadores del siglo XVIII
consideraban que los hombres eran naturalmente libres e iguales, y capaces de establecer normas
para que sus derechos fueran respetados. Queda claro que estas ideas no
coincidían con el orden vigente.
La Monarquía de origen divino debía
ser reemplazada por una organización
política basada en la razón, aunque aún confiaban que
los reyes podían convertirse en los intérpretes del nuevo programa renovador.
Los nobles y el clero, tan privilegiados como improductivos, serán el centro de
la crítica ilustrada. El barón de Montesquieu (1689/1755) era un
miembro de la nobleza que se preocupaba por el destino de la monarquía
francesa, a la que creía proclive a caer en el despotismo. Postuló la necesidad de que la ley limitara a la autoridad. Su sistema político
ideal imaginaba una estructura donde los distintos poderes –Legislativo,
Ejecutivo y Judicial- mantuvieran un equilibrio y se limitaran mutuamente. En
el fondo, era un conservador que pretendía conservar los derechos de la
aristocracia de los excesos de la monarquía.
La Iglesia deformaba la imagen de
Dios y las Sagradas Escrituras impedían
comprender su realidad esencial. Estos pensadores sostuvieron una religión
“natural”, el deísmo, que reconocía la
existencia de un Dios creador de la naturaleza, pero negando que se pudiera
manifestar de alguna manera que no pudiera ser explicada por la razón (milagros
y supersticiones).
El siglo XVIII dejaría también su huella en el pensamiento económico. El mercantilismo sería reemplazado por el librecambismo. Los fisiócratas
sostenían que la economía estaba regida por principios naturales entre los que
sobresalía el interés individual de las personas para
consumir y producir para alcanzar un mayor bienestar, siempre y cuando se
respetara la competencia. Para ellos la industria
y el comercio eran estériles ya que sólo transportaban los productos agrícolas, que eran los
que tenían mayor valor. Fue la primera escuela económica.
NUEVAS IDEAS EN POLÍTICA
“Ten el valor de usar tu propia inteligencia” dijo el filósofo alemán
Emmanuel Kant, en 1784, y ese lema fue una muestra de lo que traería esta
generación de pensadores, que protagonizaron un movimiento que marcó un antes y
un después en la historia del pensamiento: el Ilumimismo, originado en
Inglaterra a fines del siglo XVII con dos figuras destacadas: Isaac Newton y
John Locke; luego se desarrollo en Francia y se expandió por toda Europa.
¿Quiénes eran los llamados “filósofos”? Eran los literatos, profesores,
estadistas, periodistas, científicos de la política y, sobre todo los reformadores
sociales. Provenían de la nobleza y de los sectores medios. Podemos destacar:
a) JOHN LOCKE (1632/1704), el precursor, fue quien ejerció una
influencia decisiva sobre los filósofos ilustrados y cuyas ideas sintetizan la
“Gloriosa Revolución” que acabó con el absolutismo monárquico en Inglaterra. En
1690 escribió “Dos tratados sobre el
gobierno civil”, en los que desarrolló la idea de contrato social que ya había sido
trabajada por Thomas Hobbes[1]. Para Locke, las relaciones sociales eran naturales y anteriores al
contrato social, pero el poder para gobernar provenía de la voluntad de hombres
libres, que también le ponían límites. Cada persona cedía parte de su poder
para crear un gobierno que garantizara la vida en sociedad y en convivencia.
Las personas tenían derechos naturales (como la libertad y la propiedad) que no
podían ser avasallados por ese gobierno. En tal caso, los gobernados tenían el
derecho de sublevarse y reemplazarlo por otro. Así reza su epitafio:
Detente, viajero. Aquí yace John Locke.
Si te preguntas qué clase de hombre era, él mismo te diría que alguien contento
con su medianía. Alguien que, aunque no fue tan lejos en las ciencias, sólo
buscó la verdad. Esto lo sabrás por sus escritos. De lo que él deja, ellos te
informarán más fielmente que los sospechosos elogios de los epitafios.
Virtudes, si las tuvo, no tanto como para alabarlo ni para que lo pongas de
ejemplo. Vicios, algunos con los que fue enterrado. Si buscas un ejemplo que
seguir, en los Evangelios lo encuentras; si uno de vicio, ojalá en ninguna
parte; si uno de que la mortalidad te sea de provecho, aquí y por doquier.
Que nació el 29 de agosto del año de
Nuestro Señor de 1632,
y que falleció el 28 de octubre del año
de Nuestro Señor de 1704,
este epitafio, el cual también perecerá
pronto, es un registro.
b) CHARLES de SECONDAT, barón de MONTESQUIEU (1689/1755), en su obra más
famosa “El espíritu de las leyes” distingue tres clases
de gobierno: las repúblicas, la monarquía y el despotismo. Creía que el sistema
inglés con sus tres poderes divididos, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, era
el sistema a seguir, pues había logrado limitar y controlar el poder real,
asegurando mayor libertad y seguridad para el Estado. Dos son fundamentalmente
los puntos en que los diferentes autores insisten al señalar la aportación
original de Montesquieu al estudio científico de las sociedades humanas:
Uno es la descripción de la realidad social según un método analítico y “positivo” que no se detiene
en la pura descripción empirista de hechos, sino que intenta organizar la
multiplicidad de datos de la realidad social en un reducido número de tipos.
Y por último, el dar una “respuesta sociológica” a la aparente
diversidad de los hechos sociales, bajo el supuesto de que existe un orden o
causalidad de estos hechos susceptible de una interpretación racional. Es
considerado uno de los precursores del liberalismo y fue quien elaboró la
teoría de la separación de poderes.
c) FRANCOIS MARIE AROUET, simplemente VOLTAIRE (1694/1778), reconocido crítico
de la religión tradicional. En “Tratado sobre la
tolerancia” fundamenta la necesidad de la tolerancia
religiosa y les recuerda a los gobiernos que “todos los
hombres son hermanos ante Dios”. Si bien alabó el sistema político
inglés, al igual que Montesquieu, su ideal de gobierno parece haber sido el despotismo ilustrado. Defendió los intereses de los
burgueses y desconfió de la ignorancia de los sectores populares. Criticó las
guerras, la intolerancia, la censura, la burocracia, la corrupción, el
oscurantismo, el uso de la tortura y el fanatismo religioso. Estas son algunas
de sus frases:
“Proclamo en voz alta la libertad de
pensamiento y muera el que no piense como yo.”
“Sólo es inmensamente rico aquel que
sabe limitar sus deseos.”
“Quienes creen que el dinero lo hace
todo, terminan haciendo todo por dinero.”
d) DENIS DIDEROT (1713/1784), su trabajo mas
destacado lo constituyen los veintiocho tomos de laEnciclopedia, obra que contiene todos los saberes de la época analizados desde una
perspectiva iluminista. La obra, dirigida junto a JEAN D’ALEMBERT, se basaba en
la confianza en la ciencia y el progreso, la secularización del saber y la
búsqueda de cambios. Sus explicaciones cuestionaban a las autoridades políticas
y religiosas de la época, motivo por el cual fue considerada peligrosa y debió
enfrentar innumerables prohibiciones. Entre sus más destacados colaboradores se
encontraba: el biólogo George Buffon, el economista Anne Turgot y los filósofos
ilustrados Voltaire, Condillac y Rousseau.
Estas son algunas de sus frases.
“El primer paso hacia la filosofía es
la incredulidad.”
“La ignorancia está menos lejos de la
verdad que el prejuicio.”
“No arrepentirse ni hacer reproches a
los demás, son los pasos de la sabiduría.”
e) JEAN JACQUES ROUSSEAU
(1712/1778), nacido en Ginebra, su obra “Discurso
sobre los orígenes de la desigualdad de la humanidad”, plantea que el
hombre en su estado primitivo era feliz, y que la civilización lo ha
corrompido. ¿Cómo ha sucedido esto? Por mantener la propiedad privada la gente
adoptó leyes y gobernantes y al hacer esto se precipitaron no a la libertad,
sino a las cadenas. En el“Contrato social” (1762) trata de armonizar la libertad individual con la autoridad
gubernamental, proponiendo una nueva forma de legitimar el gobierno. Rousseau
sostenía que para restablecer la justicia perdida debía celebrarse un contrato
social, que cambiara las reglas de convivencia para establecer otras fuentes de
soberanía (poder). Por medio de este contrato cada ciudadano entrega sus
derechos al gobierno a cambio de la garantía de su vida y su propiedad, creando
una voluntad general en la búsqueda del bien común, una síntesis de lo que es
mejor para todos. Según Rousseau, cada individuo debía someterse por decisión
propia a la voluntad general, única fuente de soberanía. En síntesis, los
gobernantes son meros funcionarios del `pueblo, que es el depositario del
poder. Este es el principio de la soberanía popular.
Finalmente, “Emilio” o “De la educación” (1762) es una novela pedagógica, cuya parte religiosa le valió la
condena inmediata por parte de las autoridades parisinas y su huida a Neuchâtel,
donde surgieron de nuevo conflictos con las autoridades locales, de modo que en
1766, aceptó la invitación de David Hume para refugiarse en Inglaterra, aunque
al año siguiente regresó al continente convencido de que Hume tan sólo
pretendía difamarlo.
NUEVAS IDEAS EN ECONOMÍA
a) FRANCOIS QUESNAY (1694/1774), creador de la Fisiocracia, sostenía que la riqueza provenía de la tierra,
rechazando la teoría mercantilista que ponía el acento en el dinero como
elemento primordial de la economía. Creía en el libre juego de la oferta y la
demanda, descreyendo de la participación del Estado. La frase: “laissez-faire, laissez-passer”, es decir “dejad
hacer, dejad pasar” es una muestra de su postura.
Para Quesnay la única actividad económica generadora de excedentes era
la agricultura. Y aunque el campesino guardara granos para la subsistencia de
su familia y reservara semillas para volver a sembrar, siempre se generaba una
ganancia bajo la forma de la renta de los terratenientes. Por otra parte,
sostiene que la nobleza debe contribuir al desarrollo agrícola, invirtiendo
capitales en el campo.
b) ADAM SMITH (1723/1790), en su obra “La riqueza de las naciones”, sostuvo que era el trabajo el que
constituía la verdadera riqueza de una nación. Defendió la libertad
económica individual y el libre comercio internacional, al mismo tiempo que
condenó el mercantilismo y el control estatal de la economía y los monopolios
coloniales. Al enfatizar la libertad económica del individuo, los fisiócratas y
Smith llevaron a la fundación de lo que en el siglo XIX sería conocido como
liberalismo económico. La defensa de la libertad económica de los individuos y
del libre comercio internacional pasaron a constituir, junto con el
individualismo y la propiedad privada, las bases de la filosofía burguesa de
fines del siglo XVIII y principios del XIX, y favorecieron el desarrollo del
capitalismo.
Fuente : www.siemprehistoria.com.ar/2010/04/el-siglo-de-las-luces-una-revolucion-en-el-conocimiento.
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